La pandemia por coronavirus está afectando, desde su irrupción en Europa a comienzos de 2020, a multitud de actos y fiestas tradicionales que tienen lugar en los distintos rincones del viejo continente. Uno de ellos es el Carnaval de Basilea, uno de los más famosos de Suiza, que no pudo celebrarse el año pasado y con toda seguridad no podrá hacerse tampoco en el actual. Pero ello no impide que recordemos uno de los eventos más coloridos y festivos del país helvético.

Los orígenes del ‘Basler Fasnacht’, aunque no se conocen con exactitud, se remontan a hace muchos siglos. El documento más antiguo que se conserva de esta celebración data de 1376, si bien es necesario indicar que prácticamente todos los archivos se perdieron en el gran terremoto que asoló la ciudad en 1356.

Este carnaval, conocido en el dialecto local como “die drey scheenschte Dääg”, (los tres días más bonitos del año) tiene sus raíces en las tradiciones celtas y germánicas de adoración ancestral y despedida del invierno. No en vano, como la mayoría de tradiciones occidentales, ha ido evolucionando y fue sobre todo a partir del siglo XIX cuando empezó su auténtica transformación, con la formación de las primeras ‘Cliquen’ (grupos carnavaleros) y la llegada, para quedarse, del humor y la sátira.

Así, en la actualidad, se estima que entre 15.000 y 20.000 enmascarados se pasean por las calles de Basilea desde las 4:00 de la madrugada del lunes siguiente al miércoles de ceniza hasta el jueves de dicha semana. Ese “pistoletazo de salida” del lunes se conoce como ‘Morgestraich’ (en alemán, ‘toque de diana’) momento en el cual se apagan todas las luces del centro de la ciudad y acto seguido, las ‘Cliquen’ comienzan a desfilar al son de los ‘piccolos’ (flautines) y los tambores.

Comienza entonces la magia del Carnaval, en el que cada año se elige un determinado tema de actualidad, representado a través de los trajes y las máscaras, con una gran linterna (Ladärne) y la implicación del público. En este sentido, una de las partes favoritas de muchos vecinos es el ‘Gässle’: una procesión de individuos enmascarados que se pasean silbando y cantando por las estrechas callejuelas del casco antiguo. Un alegre recorrido que se prolonga hasta las cuatro de la madrugada del jueves, cuando el “Basler Fasnacht’ se despide hasta el año siguiente.

Como dato reseñable, en el año 2017, el Carnaval de Basilea fue incluido en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, reconociendo su rica tradición y singularidad. Se destacaron especialmente las contribuciones musicales, orales y escritas, así como la artesanía.