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    Más de medio siglo de historia para una nueva etapa

    Durante los pasados años Jacobo Pruschy y Christina Urech han acompañado al CSM a lo largo de capítulos muy singulares: desde la pandemia hasta la celebración de su 50 aniversario, por ejemplo. Ahora, con la incorporación del Colegio al grupo SIS Swiss International School a partir de septiembre de 2026, ambos cierran una etapa profesional y personal profundamente ligada al servicio de la institución. Conversamos con ellos sobre memoria, comunidad, liderazgo y futuro.

    Sobre los inicios, evolución, identidad y valores

    ¿Qué recuerdan de sus primeros años vinculados al Colegio Suizo de Madrid

    Jacobo: Yo tengo dos etapas muy diferenciadas: he cursado, junto a mis hermanos, toda mi vida escolar en el CSM y he visto cómo en los años 70 del siglo pasado crecíamos y se iban añadiendo edificios y pasábamos de ser unos 80 alumnos a más de 300. Recuerdo cuando a finales de los 70, por fin, pudimos disponer de nuestro propio comedor o cuando se construyó el polideportivo. Terminé el colegio en 1983.

    Mi segunda etapa comienza en 2011 como padre con la matriculación de mi hijo mayor. En 2013 entró el menor. Ese año me postulé como delegado de clase en el Comité de Padres y fui nombrado vicepresidente del Club Suizo, cargo al que renuncié al entrar a formar parte de la Junta Directiva del Colegio Suizo el año siguiente. En 2015 fui elegido presidente, puesto que ostento desde entonces. 

    Christina: Mi historia en el colegio es mucho más corta, pero no por ello menos intensa. Sin embargo, estoy vinculada a los colegios suizos en el extranjero desde 2006. Mis dos hijas asistieron al Colegio Suizo de Milán, y la mayor obtuvo allí la Matura.

    ¿Cómo ha cambiado el CSM desde entonces?

    Jacobo: El Colegio se encontraba al principio en un chalé cerca de la calle Arturo Soria. Éramos prácticamente todos suizos y el Colegio empezó a crecer rápidamente, por lo que a los pocos años el centro se mudó a su actual ubicación tras comprar al Club Suizo parte del terreno adquirido recientemente. El Colegio no paró de crecer, pues tras mi graduación se construyeron dos edificios más y se amplió fuertemente la zona del Prekindergarten. Se doblaron las clases y, a veces, hasta hubo tres líneas por curso.

    Christina: En los primeros 20 o 30 años del Colegio el compromiso de la colonia suiza era muy grande, pues había muchas empresas helvéticas en Madrid que enviaban a sus directivos aquí. Estas empresas, por ejemplo, financiaron por completo el primer curso escolar. Actualmente hay muchas menos compañías suizas en Madrid y han dejado de ser dirigidas por expatriados. Podría decir que al mismo ritmo se fue reduciendo la implicación de los suizos por el Colegio, casi de forma automática. Por supuesto, el ritmo de vida actual, las exigencias legales y administrativas a cualquier miembro de la Junta Directiva y la dedicación necesaria han cambiado por completo. Todo se ha profesionalizado fuertemente.Christina: Hoy el Colegio, como el resto de los centros escolares, ha profesionalizado su gestión, pero nosotros hemos logrado, en mi opinión, preservar ese espíritu tan familiar que nos caracteriza. Porque lo uno no está reñido con lo otro.  

    ¿Qué momentos consideran decisivos en la historia reciente del Colegio?

    Jacobo: Creo que hay varios. Uno fue la inauguración del Colegio aquí en Alcobendas. Otro fue, sin duda, el reconocimiento por parte de las autoridades suizas como colegio suizo en el extranjero. Y otro la posibilidad de realizar los exámenes de Madurez. Cuando yo terminé aquí, esta posibilidad no existía, había que cursar C.O.U. fuera.

    Por supuesto, la decisión de los asociados para incorporarnos al grupo suizo SIS es un momento crucial, pues va a permitir que el Colegio siga creciendo y afianzándose en el tan competitivo entorno educativo actual.

    Christina: Llegué al colegio en un momento muy crítico. Desde 2017, el número de alumnos en Infantil ya venía disminuyendo. Fue un momento difícil reconocer que no podíamos seguir así y que era necesario orientar el Colegio en una nueva dirección. La decisión racionalmente correcta chocaba con el vínculo emocional que sentía hacia los colegios suizos.

    ¿Qué significado tuvo para ustedes la celebración del 50 aniversario?

    Jacobo: Para mí fue un momento muy especial. Mi padre fue uno de los co-fundadores de la Asociación del Colegio Suizo de Madrid en 1968 y fue miembro de su Junta Directiva durante 10 años. Recuerdo cuando de niño fuimos una vez a Schaffhausen en verano porque mi padre tenía que hablar con las autoridades educativas de ese cantón.

    La fiesta de los 50 años también me recordó mucho a la fiesta de inauguración de la primera fase del Colegio en 1974. Un momento de alegría, de fiesta, de orgullo y sentimiento de pertenencia.    

    ¿Qué creen que ha diferenciado siempre al CSM dentro del panorama educativo internacional en Madrid?

    Jacobo: Los profesores. O más bien, el resultado de la interacción entre entre profesores de Suiza y de España y otros países. Esto ha enriquecido mucho la forma de impartir clase y el entendimiento mutuo que ha repercutido muy positivamente también en los alumnos. Se ha generado un entorno muy internacional, pero, a la vez, preservando ese sentimiento de familia unida.

    Christina: Sin duda, el profesorado y la combinación de profesores, como dice Jacobo. Además, los profesores aquí son muy conscientes del enorme esfuerzo que realizan los alumnos al aprender contenidos de un nivel académico exigente en una lengua que, para la mayoría, no es su lengua materna. Superar esta barrera lingüística ya de por sí les ayuda a desarrollar resiliencia y los prepara para afrontar muchos otros desafíos en el futuro.

    ¿Qué elementos consideran irrenunciables en la identidad del Colegio?

    Jacobo: Colocar al alumno en el centro de todos los esfuerzos de todos y cada uno de los integrantes del Colegio. Esa también ha sido siempre la premisa de las Juntas Directivas.

    Christina: Ser un modelo a seguir, tanto como profesor como alumno.

    ¿Cómo ha evolucionado la relación entre tradición suiza e innovación educativa?

    Jacobo: Bueno, es la esencia suiza, en definitiva. Suiza es un país innovador por excelencia, también en el ámbito educativo, pero a la vez es un gran defensor de las tradiciones y características intrínsecas helvéticas. Eso lo ha reflejado el Colegio siempre.

    Christina: Las tradiciones suizas se conservan y se cultivan en el Colegio. La educación suiza se fomenta mediante proyectos de intercambio educativo, como Movetia, y continúa desarrollándose gracias a la incorporación de profesores y equipos directivos procedentes de Suiza. Sin embargo, la internacionalización de la educación que actualmente se vive en las ciudades suizas también se refleja en Madrid, por ejemplo, con la introducción del IB (Bachillerato Internacional), una titulación internacional desarrollada por pedagogos suizos.

    ¿Qué papel ha tenido la comunidad (familias, alumnado y profesorado) en la evolución del centro?

    Jacobo: Como ya he dicho, los profesores que han pasado por aquí han sido clave en el establecimiento y la evolución del Colegio. Las familias, por supuesto, han aportado sus propias vivencias y experiencias a través de los miles de niños que han pasado por estas aulas. Su implicación e identificación con el Colegio ha sido muy grande. En todas las crisis por las que hemos pasado en más de 50 años, que han sido varias, el apoyo y la comprensión de los padres ha sido clave.

    Los alumnos constituyen el sentido de todo lo que hacemos. Es por y para ellos. Cada uno de ellos, a su vez, marca con su presencia, su personalidad y sus únicas características lo que es el Colegio cada día. Marca a los profesores, a sus compañeros y las familias de sus amigos. Cada uno de ellos, en estos 50 años ha enriquecido a los demás.

    Christina: Solo puedo añadir que muchos exalumnos son de enorme importancia para el desarrollo del Colegio. Ellos mismos han experimentado los efectos positivos de una educación suiza y ayudan cuando las familias españolas no siempre comprenden de inmediato los valores y enfoques propios de la tradición educativa suiza.

    Sobre la integración en SIS, liderazgo y transición

    ¿Por qué era el momento adecuado para dar este paso e integrarse en SIS Swiss International School?

    Jacobo: El entorno social y educativo ha cambiado mucho en los pasados 15 años. Nos enfrentamos a la irrupción de fondos de inversión, que adquieren muchos colegios y cierres de centros pequeños. La demanda de los padres interesados en un colegio como el nuestro se ha ido inclinando cada vez más intensamente hacia el inglés como lengua de enseñanza. Un hecho que incluso han identificado las autoridades educativas alemanas es el retroceso de esta lengua en favor del inglés. A estas circunstancias se une el tan marcado retroceso de la natalidad en España, que se ha reducido en más del 35% en los pasados 10 años. En nuestro caso particular, hemos constatado también una reducción en el desplazamiento de expatriados suizos que, sin duda, en parte encuentra en su origen en las consecuencias de lo vivido durante la pandemia del Covid.

    Christina: Así es, después de casi 10 años intentando revertir sin éxito real la paulatina disminución en el número de alumnos, la Asociación se encontró ante la decisión de un posible cierre a medio plazo o en una reorientación de nuestra oferta educativa. Por la propia idiosincrasia de los colegios suizos en el extranjero esto no nos era posible de forma autónoma. Debíamos realizarlo uniendo fuerzas. Con SIS encontramos un grupo educativo suizo con muchos años de experiencia y visión a largo plazo y que en 2014 se había hecho cargo de un colegio como el nuestro en Brasil. La experiencia ha sido todo un éxito.

    ¿Qué oportunidades abre esta integración para el alumnado y las familias?

    Christina: Formar parte de un grupo siempre abre nuevas perspectivas. Se implementan nuevos conceptos pedagógicos que se acompañan internamente para garantizar su éxito. Tanto los alumnos como los pofesores tienen la oportunidad de intercambiar experiencias y conocimientos entre sí. La mirada hacia colegios de otros países y culturas amplía los horizontes de todos y demuestra cómo unos valores compartidos pueden unir a las personas.

    ¿Qué les gustaría transmitir a quienes pueden afrontar esta nueva etapa con incertidumbre?

    Christina: La transición va a ser lenta, paulatina. Hasta que quede implantado al 100% el modelo de SIS pasarán 16 años. En los próximos años los cambios son de orden menor. El inglés cobra mayor relevancia. Respecto a los alumnos de los cursos más altos, durante tres años más se va a mantener el diploma de Madurez Suiza, gracias a los acuerdos con las autoridades educativas de ese país. En estos cursos no cambia nada. Y para el resto, como digo, los cambios son paulatinos para que todos nos vayamos adaptando poco a poco.

    Después de tantos años al frente del Colegio, ¿cómo viven personalmente este relevo?

    Jacobo: Para mí, como presidente, me causa satisfacción haber podido seleccionar a SIS para asegurar la continuidad del Colegio como centro escolar. En la Junta Directiva teníamos muy claro que nuestro objetivo era ese, aunque ello supusiese cambios en el Colegio como lo conocemos. Todo el mundo se podrá imaginar que el camino hasta allí fue largo, pues intentamos por todos los medios a nuestro alcance mantener nuestra oferta educativa. Pero no fuimos capaces de revertir el incremento en el retroceso de las matriculaciones en las clases más bajas. El manido dicho “renovarse o morir” era aplicable a nosotros. Nuestros asociados han mostrado mucha comprensión y una visión a largo plazo a la hora de decidirse por SIS, por muy doloroso que eso fuese.

    En la Junta Directiva somos tres exalumnos y dos de nuestros padres fueron co-fundadores del Colegio. No fue fácil tomar esta decisión. Hoy estoy orgulloso de haberla tomado.

    Christina: Me marcho del Colegio este verano con una sensación muy positiva. SIS asumirá la gestión del CSM, preservando muchas de las características que las familias han llegado a apreciar y valorar. Al mismo tiempo, profesionalizará las estructuras del centro y las adaptará a las nuevas realidades y necesidades de la sociedad actual.

    ¿Qué ha sido lo más difícil y lo más gratificante de liderar el CSM?

    Jacobo: Yo tengo dos difíciles. Mantener las clases durante la pandemia del Covid-19 al nivel que nosotros mismos nos exigimos. La colaboración e implicación de los profesores fue clave, pero también la demostración de fortaleza de todos los alumnos. Fueron los auténticos héroes de esos meses. Lo otro: reconocer que no éramos capaces de revertir el descenso en el número de alumnos y que se hacía necesario actuar, máxime cuando Suiza llevaba ya años avisando de un recorte importante en las subvenciones que recibimos de allí.

    Lo más gratificante lo vivo cada año en la fiesta de la graduación de los alumnos. Ver que emprenden su vida fuera del Colegio, bien preparados, pero con todas las dudas naturales, es muy reconfortante. Es casi el único momento en el que los padres me dicen lo bueno que es el Colegio «(se ríe)».

    También quiero mencionar dos celebraciones muy emotivas del Colegio: cuando llega Nikolaus a las clases de los más pequeñitos, pues esos ojos no se me olvidan, la Laternenfest. Los niños marchan y luego cantan en un ambiente solemne cuando cae el sol y todo se ilumina de velas. He acudido muchas veces, aunque ya no estuviesen mis hijos, porque son momentos emocionantes.

    Christina: Hubo algunos momentos difíciles durante mi etapa como directora. La pandemia de la COVID-19 fue, sin duda, un gran desafío, pero también lo fueron Filomena y el apagón. Asimismo, me afectaron especialmente las situaciones complejas que surgieron en ocasiones entre personas de la comunidad escolar. Mi objetivo fue siempre buscar soluciones que beneficiaran al conjunto de la comunidad educativa.

    Por eso resultaban aún más gratificantes los momentos en los que, durante la ceremonia de graduación de la Matura, podíamos despedir a jóvenes adultos maduros, autónomos y preparados para afrontar su futuro. Incluso después de 40 años de vida profesional, sigo disfrutando del inicio del curso escolar en septiembre y cada año consigo ilusionarme de nuevo con esa experiencia.

    ¿Qué aprendizajes personales se llevan de esta etapa?

    Jacobo: He trabajado con tres directores. En los últimos 10 años con dos directoras que me han enseñado muchísimas cosas. Nuestro trabajo, también junto a la gerente, ha sido muy intenso, con muchas reuniones y conversaciones prácticamente a diario. De ellas y de la colaboración con el Comité Directivo me llevo su dedicación absoluta y el cariño al Colegio. He visto lo que significa que el alumno es el centro de todos nuestros esfuerzos.

    De los profesores y del resto de empleados me llevo el respeto mutuo y la comprensión que han mostrado cuando desde la Junta Directiva hemos tenido que tomar decisiones impopulares. Sé que para todos ellos no siempre ha sido fácil. Con la integración en SIS, una vez más, han demostrado que los alumnos y el Colegio están por encima de todos.

    Me llevo, en definitiva, el aprendizaje de que, cuando nos escuchamos y respetamos, llegamos más lejos.

    Christina: Fue una etapa exigente que nos demandó mucho en todos los sentidos. Siento un profundo respeto por todas las personas que han emprendido este camino junto a SIS y que están dispuestas a explorar nuevas vías. Impulsar cambios implica superar numerosos obstáculos, y aceptar esos cambios significa aprender a convivir con la incertidumbre.

    El futuro: imaginar el próximo CSM

    ¿Qué competencias consideran esenciales para las nuevas generaciones?

    Jacobo: La actitud, sin duda. La actitud hacia el trabajo y hacia las personas. Siempre desde el respeto.

    Christina: Necesitan valores que fomenten el respeto mutuo y que los animen a perseguir sus metas con compromiso, esfuerzo personal y perseverancia.

    Si tuvieran que definir el futuro del CSM en una sola palabra, ¿cuál sería?

    Jacobo: Prometedor.

    Christina: Comprometido.

    ¿Con qué imagen o recuerdo les gustaría quedarse de estos años?

    Jacobo: Me quedo con el recuerdo del sentido del deber cumplido, de haber puesto a disposición el marco adecuado para que tantos alumnos hayan aprendido aquí. Y si elijo una imagen, con la entrega y la ilusión de los alumnos cuando se convierten en pequeños actores y pequeñas actrices en las funciones de teatro. Con los ojos indescriptibles de los niños cuando llega Nikolaus.

    Christina: Cuando observo desde mi despacho cómo los niños van llegando por la mañana, solos, en parejas o en pequeños grupos, todos con una sonrisa en la cara.

    FAQs

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